América Latina en Marcha: La Transición Post-Neoliberal
América Latina está recibiendo una atención renovada. El nuevo liderazgo político en diez países refleja la creciente insatisfacción con el desempeño político y económico de la década pasada. Las elecciones de nuevos líderes: "Lula" Da Silva en Brasil, Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, Hugo Chávez en Venezuela, Michelle Bachelet en Chile, Evo Morales en Bolivia, Tabaré Vázquez en Uruguay, Daniel Ortega en Nicaragua, Rafael Correa en Ecuador, Álvaro Colom en Guatemala y más recientemente Fernando Lugo en Paraguay han resaltado la presión por el cambio.
La elección de las primeras mujeres y el primer líder indígena como presidentes de sus países simboliza el crecimiento de los reclamos por una representación democrática. La evidente falla de las políticas económicas neo-liberales en generar crecimiento económico sostenido y desarrollo social ha llevado a extensos debates políticos y a una búsqueda intensiva de métodos alternativos para el mejoramiento de la vida de las personas en América Latina. Estos debates están muy vinculados a la noción de “desarrollo” en sí mismo como un proceso de transformación estructural de la sociedad, recientemente enunciado por José Antonio Ocampo, Subsecretario de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas.
Existen seis elementos claves de estos cambios que definen el nuevo ambiente para comprender a América Latina:
- Hay una búsqueda activa de nuevas formas para organizar la política y la economía. Los nuevos líderes de América Latina se están cuestionando la forma en que pueden sobrevivir y prosperar las democracias sociales en un mundo neo-liberal. ¿Cómo pueden desarrollar nuevos métodos más efectivos para generar crecimiento y justicia social en un período de globalización? Mientras que muchos de estos países han presentado tasas de crecimiento económico impresionantes en los últimos años, este desempeño es necesario, pero no suficiente para solucionar disputas claves referentes al comercio y a un acercamiento más equitativo a la económica global y regional.
- Central a estos debates es la definición del concepto de democracia. Muchos de los líderes políticos de América Latina están discutiendo sobre la diferencia entre democracia y buen gobierno. Mientras que el valor de las elecciones libres, los derechos humanos y otras normas democráticas se han difundido por el continente, existe un creciente reconocimiento que la “democracia”, así sea preciada y apoyada, no es lo mismo que el buen gobierno. Luego de los decepcionantes resultados de las privatizaciones, existe un acuerdo amplio de que el gobierno y el sector público juegan un papel importante en el liderazgo y apoyo del progreso económico y social. Uno de estos retos de mediano plazo es el fortalecimiento de la gobernabilidad.
- Estos debates son regionales, reflejando las decepcionantes experiencias políticas de las ultimas dos décadas. Este reconocimiento regional también tiene una dimensión histórica importante: muchos de estos países comparten orígenes históricos y lentamente se están dando cuenta de la proximidad del Bicentenario en sus países, algunos de ellos en 2010.
- Los retos nacionales y regionales se complican por una relación inestable con los Estados Unidos, que ha ignorado a América Latina durante estos últimos años. Existen cinco temas importantes que han recibido atención del público y del Gobierno de EEUU: migración, libre comercio, drogas desde Colombia, Hugo Chávez en Venezuela y Cuba. Estos siguen siendo “temas polémicos”, que generan más calor que luz y que usualmente se consideran dentro de un marco de corto plazo en la política exterior de los Estados Unidos.
- Una dimensión importante de esta situación es la falta de disponibilidad de una pluralidad de narrativas informadas sobre los cambios en América Latina en los medios estadounidenses. En los medios populares América Latina sigue en manos de unos pocos reporteros: Larry Rohter del The New York Times y Andrés Oppenheimer del The Miami Herald, quienes frecuentemente parecen tener perspectivas políticas y periodísticas que limitan su análisis. Ha habido además, por ejemplo, una caracterización compartida de los nuevos lideres electos como “populistas”, que ignora sus diferencias y los contextos en los cuales fueron elegidos.
- Existen pocas oportunidades reales para que el liderazgo latinoamericano se comunique directamente con las audiencias en los Estados Unidos. La excepción mas importante es Inter-American Dialogue, una ONG y think tank que históricamente ha promovido el diálogo con los líderes de América Latina y ha adelantado investigación en la región. El Dialogue, sin embargo, tiene su sede en Washington, está inmersa en el ambiente político de la ciudad capital y no tiene la independencia de análisis posible en un escenario académico. Se espera que OLA pueda ofrecer una plataforma más amplia para la interacción con líderes, instituciones y universidades latinoamericanas a todo nivel.


